Las obras religiosas nunca le han impresionado a Dios.
Los "fariseos" daban sus diezmos, oraban y
ayunaban tres veces a la semana.
Las "buenas obras" son obras hechas, dependientes
del Espíritu Santo, Jesús dijo, "separados de mí nada podéis hacer."
Sin embargo, cantamos, enseñamos, predicamos, adoramos, damos, testificamos y
obramos sin el poder del Espíritu Santo.
A muchos se les tiene que rogar, jalar, empujar, sobornar y acariciar, ¿por qué? Porque muchos le están dando las "sobras" a Dios en vez de darle lo mejor. Ellos están en medio de una rutina, una rutina religiosa, pero su corazón no está en su obra.
¿Cómo estás en la obra?
