Translate

lunes, 21 de diciembre de 2009

Trabajando En Equipo

 El trabajar en equipo resulta provechoso no solo para una persona si no para todo el equipo involucrado.

El trabajar en equipo nos traerá más satisfacción y nos hará más sociables, también nos enseñará a respetar las ideas de los demás y ayudar a los compañeros si es que necesitan nuestra ayuda.

Algunas ventajas de trabajar en equipo.

·         Se trabaja con menos tensión al compartir los trabajos más duros y difíciles.
·         Se comparte la responzabilidad al buscar soluciones desde diferentes puntos de vista. 
·         Es más gratificante por ser partícipe del trabajo bien hecho.
·         Se experimenta de forma más positiva la sensación de un trabajo bien hecho.
·         Las decisiones que se toman con la participación de todo el equipo tienen mayor aceptación que las decisiones tomadas por un solo individuo.
·         Se dispone de más información que cualquiera de sus miembros en forma separada.
·         El trabajo en grupo permite distintos puntos de vista a la hora de tomar una decisión. Esto enriquece el trabajo y minimiza las frustraciones.
·         Logra una mayor integración entre las personas para poder conocer las aptitudes de los integrantes.
·         Aumenta la calidad del trabajo.
·         Se fortalece el espíritu colectivista y el compromiso.
·         Se reducen los tiempos al aportar y discutir en grupo las soluciones.
·         Disminuye el desgaste.  
·         Existe un mayor conocimiento e información.
·         Surgen nuevas formas de abordar un problema.
·         Se comprenden mejor las decisiones.
·         Hay una mayor aceptación de las soluciones.

martes, 15 de diciembre de 2009

“Todo hombre es culpable del bien que no hizo”

y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. Santiago 4.17

Mucho énfasis se ha hecho, dentro del ámbito de la iglesia, en el cuidado que debe tener el discípulo de no cometer pecados. El concepto que se maneja es el de evitar comportamientos y actividades que la Biblia específicamente cataloga de pecaminosas. De esta manera, entonces, el hijo de Dios busca no participar de nada que pueda dañar su relación con el Señor, tal como la mentira, el engaño, el soborno o las relaciones ilícitas que puedan hundirlo en su vida espiritual.

Evitar estos pecados podría llevarnos a una falsa sensación de seguridad, al no encontrar en nuestras vidas ninguna de las manifestaciones más visibles de la maldad. El apóstol Santiago, sin embargo, lleva el concepto de entrega a un plano más profundo. Nos está diciendo que para vivir una vida aceptable delante del Padre no alcanza únicamente con evitar el mal, aunque esto sea una parte importante de nuestro compromiso. Para vivir la vida espiritual en toda su dimensión debemos, además, estar dispuestos a involucrarnos con aquello que sabemos es bueno. Es decir, nuestra vida no puede ser vivida solamente en el plano de las reacciones, sino que el Señor nos llama también a ser personas de iniciativa, que deliberadamente buscan cultivar el bien.

Entender esta verdad puede librarnos de una vida de comodidad, donde nuestra principal actividad simplemente consiste en no transitar por el camino errado. El Señor, sin embargo, nos llama a estar activamente involucrados en promover el bien y extender el reino. Quiere decir que nuestra fe nos obliga a imitar el compromiso de nuestro Padre que, viendo nuestra condición perdida, tomó la decisión de hacer algo al respecto. Del mismo modo nosotros, al ver a nuestro alrededor personas atrapadas en el pecado y la maldad, debemos hacer a un lado nuestros propios intereses, para trabajar activamente en buscar el bien del prójimo.

Santiago desea que entendamos que no hacer lo bueno es tan condenable como hacer lo malo. Examinemos por un momento, por ejemplo, la parábola del buen samaritano. Para muchos de nosotros la actitud del sacerdote y el levita, que pasaron al lado del hombre herido, fue de negligencia. A la luz del principio que expone Santiago, sin embargo, la falta de compromiso fue un pecado, porque sabían lo que debían hacer pero no quisieron comprometerse con la acción indicada.

Esto tiene serias implicaciones para los que somos parte de la iglesia del Señor. La iglesia debe ser, siempre, una fuerza activa y visible en la sociedad donde nos encontramos. Logra esta posición cuando está dispuesta a tomar la iniciativa de ocuparse de aquellas cosas que sabe son buenas. Dios nos llama a nosotros, sus líderes, a que estemos constantemente animando a los miembros de nuestra congregación a que ocupen su lugar dentro de los proyectos de Dios, con sus vecinos, sus compañeros de trabajo, sus amigos y todos aquellos que él coloca en nuestro camino a diario.

 “Todo hombre es culpable del bien que no hizo”

miércoles, 9 de diciembre de 2009

BAJO CONTROL O FUERA DE CONTROL?

Proverbios 23.29-35

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, Efesios 5:18 
Aunque Darío quiere a los amigos que ha tenido desde chico, éstos no lo han tratado muy bien últimamente. Para cuando llegaron a la secundaria, todos empezaron a probar las bebidas alcohólicas. Y ahora lo único que hacen es decirle cosas como:

• ¿Por qué no te vienes con nosotros a tomar unas copas?”.
• “Pareces un nene de mamá”.
• “Vamos, chico, no tiene nada de malo tomar una cervecita. En una de esas te gusta”.

Quizá en este momento ni siquiera conozcas a ningún chico que toma. Pero cuando te toque que te presionen para que lo hagas, ¿qué piensas decir para que te dejen tranquilo?

Puedes decirles que no es el temor sino tu cerebro lo que te impide tomar.

Proverbios 22:3 dice: El avisado ve el mal y se esconde;
Mas los simples pasan y reciben el daño.

¿Sabes las consecuencias que sufren los que toman? Según recientes estadísticas norteamericanas:
• El alcoholismo causa problemas de salud en uno de cada 13 adultos.
• El alcoholismo afecta a más de 10 millones de personas, cuesta 15 billones de dólares y es la causa de más de 100.000 muertes anualmente.
• El alcohol es responsable de más del 50 por ciento de las muertes vehiculares e incendios, y más del 30 por ciento de los homicidios y suicidios.
• El alcohol contribuye a la muerte en algunos tipos de cáncer y en muchas otras enfermedades.

Y existen otros efectos negativos. Físicamente, el alcohol afecta el hígado, el corazón y la memoria. Emocionalmente, puede causar ansiedad y vergüenza por una conducta estúpida y por causar reyertas familiares. Espiritualmente, destruye tu libertad al limitar tu habilidad de tomar decisiones correctas.

Podría ser que llegue el día cuando tus amigos te digan que serías mucho más divertido si tomaras. Pero si realmente quieres mejorar tu personalidad, te conviene en cambio probar Efesios 5:18 Si te llenas del poder del Espíritu Santo tu comportamiento será distinto.

No puedes predecir lo que te hará el alcohol. En cambio, puedes estar seguro de que el Espíritu Santo te hará comportarte simplemente como Jesús.

¿Cómo vas a reaccionar cuando alguien se burle de ti porque no tomas?

Señor, ayúdanos a buscar nuestras diversiones y nuestro sentido de realización en los lugares apropiados. Ayúdanos a recordar los peligros del alcohol cuando alguien lo presenta como algo divertido.

sábado, 5 de diciembre de 2009

VIVIR CON INJUSTICIAS

Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.
Génesis 50.19–20  

Podemos convivir con muchas dificultades y sacrificios, pero cuando percibimos que hemos sido tratados con injusticia nos sentimos traicionados en lo más profundo de nuestro ser, especialmente cuando viene de aquellos que más amamos.

La agonía de esta insoportable carga la capta el salmista:  “No me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado, ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él; sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, ¡mi guía, y mi familiar!, que juntos comunicábamos dulcemente los secretos y andábamos en amistad en la casa de Dios “Salmos 55.12–14 

El líder maduro deberá aprender a manejar correctamente las injusticias para evitar un proceso que le quitará el gozo y la paz y, eventualmente, pondrá fin a la efectividad de su ministerio.

Nada ilustra esto con tanta fuerza como la vida de los hermanos de José. A pesar de que habían pasado 44 años desde aquella terrible decisión de vender a José como esclavo, seguían atormentados por lo que habían hecho, presos del miedo a la venganza.

Piense en eso. ¡La mitad de la vida atormentada por algo que habían hecho casi 50 años antes! No sabemos en qué momento José resolvió las devastadoras consecuencias de ser vendido por sus hermanos, pero el texto de hoy nos da pistas acerca de dos cosas que habían ayudado a José a superar la crisis.

1.-    En primer lugar, José entendía que él no estaba en el lugar de Dios, y que juzgar a sus hermanos era algo que no le correspondía.
Nuestros juicios siempre van a estar empañados por nuestra limitada visión humana. Solamente Dios juzga conforme a la verdad. Por esta razón, no le es dado a los hombres el emitir juicio contra otros.

Aun Jesús, el Hijo de Dios se abstuvo de emitir juicio, diciéndole a los judíos: “Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie” Juan 8.15

2.-   En segundo lugar, José tenía una convicción profunda de que Dios estaba detrás de lo que le había pasado. Esto es algo fundamental para el hijo de Dios.

Con demasiada frecuencia nuestra primera reacción en situaciones de injusticia es cuestionar la bondad de Dios, preguntando por qué él ha permitido lo acontecido.

Pasaron años antes de que José comenzara a ver el “bien” que el Señor tenía en mente cuando permitió que la tragedia tocara tan de cerca su vida. Mas la convicción de que Dios puede convertir aún las peores maldades en bendición siempre existió, y esto guardó su corazón de la amargura y el rencor.

Note cuán hermoso es el cuadro que nos presenta el pasaje de hoy. José, el hombre que había sido tan injustamente tratado por sus hermanos, llora por la angustia de ellos.

Luego les habla cariñosamente y se compromete a proveer para el futuro de ellos. Allí está la evidencia más convincente de que Dios había obrado en lo más profundo de su ser.

El herido podía ministrar a los que les habían herido.

¡Esto es gracia divina!

jueves, 3 de diciembre de 2009

CÓMO LLEGAR ALLÍ DESDE AQUÍ

...Consideré mis caminos y volví mis pies a tus testimonios...  Salmo 119:57–64
  
Resulta difícil tenerles lástima a los siguientes personajes imaginarios:
El doctor Doblón, famoso historiador de la época de los piratas del Caribe, encontró el mapa del naufragio de un galeón español cargado de oro. Después de poner el mapa en una caja fuerte, el doctor Doblón partió en búsqueda del tesoro para hacerse rico. Pero después de 16 años, todavía está buscando en el Caribe señales del tesoro enterrado.

Leticia Materiagris, niña genio, terminó la secundaria a los 12 años y empezó sus estudios universitarios con la meta de recibirse de abogada. Pero después de siete años estudiando abogacía, la señorita Materiagris no había aprobado ni una materia. “Los libros de abogacía son muy pesados y no tienen dibujos”, les explicó Leticia a sus padres. “Voy a ser abogada a mi manera”.

En su lecho de muerte, un eminente hombre de ciencia le dictó a su asistente, Sinusitis Nariztapada, una cura para el resfrío común. Después de escribir la fórmula en su computadora, Nariztapada la apagó y empezó a hacer experimentos. Pero el mejor remedio que ha logrado hasta ahora es un jarabe para la tos que tiene un gusto tan feo que ni las ratas de laboratorio lo quieren tomar.

No puedes encontrar el naufragio de un galeón cargado de oro si el mapa del tesoro está bajo llave en una caja fuerte. No puedes llegar a ser abogado si no estudias los libros de texto. Y no puedes desarrollar una cura para el resfrío si la fórmula se está muriendo de risa en la memoria de tu computadora.

Nadie es tan tonto, pero algunos casi, casi. Parece que hay bastantes creyentes que cometen el mismo error de nuestros extraños amigos. Queremos encontrar las indicaciones de Dios para nuestra vida, pero no tenemos en cuenta el recurso más obvio que Dios nos ha dado para guiarnos: la Biblia. Ella es nuestro mapa para encontrar los tesoros de Dios para nuestra vida. Es nuestro libro de texto para obtener sabiduría y conocimiento. Es nuestra fórmula para resolver los problemas. Si no nos valemos de la Biblia para recibir orientación, somos peor que los tres personajes imaginarios puestos juntos.

En el pasado mes de julio hablamos de la voluntad universal de Dios y de su voluntad específica. La voluntad universal de Dios es para todos los seres humanos del universo, y qué es justamente resulta muy claro porque su Palabra lo explica. Abarca los mandatos que se aplican a todos. La voluntad específica de Dios incluye detalles que son exclusivamente para ti.

Dios te tiene reservadas cosas buenas. Él dijo en el Antiguo Testamento: “Porque yo sé los planes que tengo acerca de vosotros… planes de bienestar y no de mal, para daros porvenir y esperanza”   Jeremías 29:11   ¡Pero lo única manera de descubrir esos buenos planes es que sigas las indicaciones de Dios!

¿No te parece magnífico que Dios te ama tanto que te da todas las indicaciones que necesitas para tu vida? ¿Cómo te hace sentir saber esto?

lunes, 30 de noviembre de 2009

CONGREGADOS EN VANO

Los filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra, y se congregaron en Soco, que es de Judá, y acamparon entre Soco y Azeca, en Efes-damim. También Saúl y los hombres de Israel se juntaron, y acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos. Y los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, y el valle entre ellos. 1Samuel 17.2–3
El texto de hoy inicia el capítulo que relata la victoria de David sobre Goliat. Como bien sabemos, este fue sólo uno de una larga historia de conflictos entre estos dos pueblos enemigos. En este incidente, sin embargo, encontramos a los israelitas paralizados por el temor. Durante cuarenta interminables días el gigante salía dos veces por día, por la mañana y por la tarde, para lanzar su desafío a los hombres del ejército de Saúl. Sin embargo, no se encontraba entre ellos un solo hombre dispuesto a hacerle frente al filisteo. Los israelitas estaban reunidos, pero de nada les aprovechaba.

Las batallas no se ganan con sólo reunir al ejército. Convocar a los guerreros es parte de la etapa preparatoria para confrontar al enemigo, pues si luego no se movilizan para iniciar las hostilidades de nada sirve que se hayan reunido. Aun cuando se trate de una multitud superior a las fuerzas del enemigo, las batallas solamente se ganan cuando se toma la decisión de entrar en combate.

De algún modo la imagen de los israelitas que acompañaban a Saúl, tan indecisos y pasivos en el momento que más firmeza se requería, nos ofrece una buena ilustración de la iglesia cuando ha perdido su rumbo. La verdad es que siempre se ha luchado contra la tendencia de convertir la reunión en un fin en sí, cuando, en realidad, el propósito de la reunión es alistar a las tropas para la batalla. No obstante, en infinidad de congregaciones el compromiso de los cristianos simplemente consiste en reunirse y desbandarse, una práctica que no afecta ni intimida en lo más mínimo al enemigo. Cuando la iglesia asume esta postura de inacción, sus enemigos se burlan de ella y la ridiculizan por su falta de injerencia en la sociedad en que vivimos.

El propósito para el cual existe la iglesia es ser sal y luz en la tierra, para anunciar “las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”   1Pedro 2.9   Esta no es más que la continuación del propósito original de Dios de crear un pueblo para sí. La bendición que entregó a este pueblo debía resultar también en bendición para aquellos que aún no habían sido alcanzados por ella, de modo que todas las naciones de la tierra llegaran a ser benditas  Génesis 12.3

Como líderes es fundamental que mantengamos los ojos sobre esta realidad. Nuestra función no es proveer una interminable sucesión de reuniones para que el pueblo de Dios esté entretenido. Convocamos a los hijos de Dios para capacitarlos «para la obra del ministerio»  Efesios 4.12   y tenerlos en un estado de pasividad atenta contra los propósitos mismos para los cuales fueron comprados.

La iglesia, cuando funciona con la dinámica correcta, se reúne para luego salir a conquistar nuevos territorios del enemigo.

Esta es su vocación, y ¡ni las puertas del Hades podrán contra ella!

domingo, 29 de noviembre de 2009

DÍA DE LA FAMILIA

Ayer celebramos el día de la familia, fue un día excelente, nos gozamos con las alabanzas y especiales, y sobre todo con la predicación de la Palabra de Dios.
Un hermano sordo se bautizó, luego saboreamos como buenos bautistas un riquísimo almuerzo, acompañado con fotos, y deportes.
Por la tarde proyectamos una película hecha por los sordos, y fue tremendo, al término se bautizaron dos hermanos más que decidieron rendirse por obediencia a Dios.
Fue un día tremendo. Pasamos los 400






jueves, 26 de noviembre de 2009

PUERTA ABIERTA

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.  1Corintios 10:12, 13

Cheche es un boca sucia. Es fácil ver que heredó esa mala costumbre de su papá, quien se ganaría una medalla de oro por las malas palabras si éstas fueran un deporte en las Olimpíadas. Un amigo le dijo a Cheche que cuando se sintiera tentado a decir malas palabras, debía orar sobre el asunto.

Aconsejarme que ore acerca de no decir una mala palabra es como aconsejarme que no piense en un elefante violeta…se quejó Cheche… Pienso todavía más en ella. Orar acerca de la cosa mala que quiero hacer no me ayuda.

Cheche tiene razón. La presión de volver a una mala costumbre es fuerte. Seguro que sientes presiones a tu alrededor empujándote a hacer cualquier cosa excepto lo que Dios quiere.

1.-  Memorizar versículos de la Biblia transforma tu mente. Cuando oras recurres al poder de Dios. Pero también necesitas algunas estrategias específicas para manejar las tentaciones. Prueba estos “caminos de salida” del pecado:

2.-  Decídete con anterioridad a hacer lo bueno. No esperes hasta que aparezca la presión para decidirte entre lo bueno y lo malo. En el momento que eres tentado, hacer lo malo siempre parece lo mejor. (¡Eso es lo que lo convierte en una tentación!).

3.-  Evita situaciones malas. Si estás manejando un auto, es peligroso virar hacia una salida en el último segundo. De la misma manera, es peligroso ponerte en una situación en que enseguida te puedes meter en líos. Si ves que viene la tentación, vete enseguida a un lugar donde estés a salvo.

4.-  Escoge amigos que te lleven en una buena dirección. Anda con los que creen lo mismo que tú. Involúcrate en grupos que apoyan tus decisiones acertadas.

5.-  Busca la sabiduría de terceros. La Biblia dice que puedes adquirir mucha sabiduría por las experiencias ajenas. Hablar con tus padres, pastores o líderes juveniles puede ayudarte a tomar buenas decisiones.

6.-  Rompe tus relaciones dañinas. Si estás siendo presionado o cediendo a la presión de alguien, apartarte de esa relación o terminarla alivia la presión.

7.-  A correr. Sé honesto en cuanto a tu debilidad. Si crees que no puedes manejar una situación, emprende una retirada rápida y estratégica.

8.-  Ora. Ya que lo estás haciendo, no te olvides de orar. Pídele a Dios que te ayude, porque ninguna de estas otras estrategias dará resultado a menos que sepas que realmente necesitas el poder de Dios. Sea la oración tu primer paso para evitar las tentaciones, y úsala a cada paso del camino.

¿Qué presiones sientes en este momento para hacer algo malo? ¿De qué manera puedes usar estas estrategias para hacer lo bueno?

Dedica tiempo a hablar con Dios acerca de las presiones que sientes.

Piensa en una tentación que sientes con frecuencia. Apunta tres caminos de salida que puedes usar para evitar lo malo. ¡Coloca tus apuntes donde puedas verlos!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿MENTIROSO, DEMENTE O SEÑOR?

Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente! Mateo 16:13-16

Qué tonta eres, se rió Andrés; Soledad, ¿cómo puedes creer todo eso en la Biblia? Jesús habrá sido una gran persona, pero no era Dios.
Soledad se quedó con la boca abierta. Ella y Andrés eran compañeros en una escuela cristiana. Soledad quería defenderse, pero no le salían las palabras.

Ya sé, dijo Andrés, estás pensando cómo es que estudio en esta escuela cristiana. Sé mucho del evangelio. Pero no estoy seguro de que lo creo.
Andrés no es el primero que tiene este tipo de dudas. Tampoco eres el primero que se haya formado en un hogar cristiano y que vaya a una escuela cristiana pero que cuestiona su fe. Pero hay un problema. Jesús afirmó ser Dios, y punto.

Pero probemos por un segundo el punto de vista de Andrés. Si Jesús no era Dios, ¿qué era? Hay sólo tres opciones:

Primera opción: Quizá Jesús era un mentiroso. Jesús dijo ser Dios. Pero supongamos que no lo era. Eso lo convertiría en el peor mentiroso que jamás ha existido. Le decías a los demás que fueran honestos mientras enseñaba y vivía una enorme mentira.
Pero la posibilidad de que Jesús estuviera mintiendo no coincide con lo que sabemos de él y los resultados de su vida. Cada vez que alguien ha descubierto quién es Jesús, su vida ha cambiado para bien. Alguien que vivió como Jesús vivió, enseñó y murió no puede haber sido un farsante.

Segunda opción: Quizá Jesús era un demente. Si alguien te dijera que es Dios, lo tomarías por loco, como alguien que afirma ser Santa Claus. Pero Jesús no mostraba ninguno de los síntomas que acompañan la demencia. Jesús mantuvo la calma cuando sus enemigos lo atacaban. Dijo algunas de las palabras más sabias que jamás se hayan registrado. Jesucristo no era ningún loco.

Tercera opción, Jesús es Señor. Si nuestro Salvador no es un mentiroso ni un demente, es quien afirmó ser: el Hijo de Dios.
Jesús, entonces, es un mentiroso, un demente o el Señor Dios. Tienes que decidir lo que vas a creer. Pero tienes ayuda para poder tomar la decisión acertada: la Biblia. Ésta provee el registro históricamente fidedigno de que Cristo resucitó de entre los muertos. Darte las razones indiscutibles para creer es una de las grandes razones por la cual Dios te dio la Biblia. Como escribió Juan: “Pero estas cosas se han  escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” Juan 20:31.

 Así que, ¿quién crees que es Jesús: un mentiroso, un demente o el Señor? ¿Por qué lo crees?

lunes, 23 de noviembre de 2009

ANTÍDOTO A LA DIVISIÓN

Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; 1Corintios 12.22

Cada congregación tiene al menos dos o tres personas que entran dentro de esta categoría, hermanos que calificaríamos de “débiles”. Son esas personas problemáticas que no terminan de insertarse correctamente en el cuerpo, especialistas en comportamientos o comentarios inapropiados. El resto convivimos con ellos, movidos por una mezcla de tolerancia y lástima. ¿No hemos sido llamados, acaso, a la compasión?

Aun con esta perspectiva, la declaración del apóstol Pablo nos confunde. ¿Qué es esto?, ¿los miembros del cuerpo que parecen ser los más débiles son los más necesarios? Estamos acostumbrados a pesar el valor de las personas por la contribución que hacen a nuestras vidas. Con ese parámetro, ¡estos «hermanitos» definitivamente no parecen los más necesarios! Al contrario, parecen los menos importantes. Los verdaderamente necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo son el pastor, los ancianos o los diáconos. ¡Ellos sí sirven a la iglesia con sus dones y talentos!

El problema es que estamos mirando la declaración del apóstol desde la óptica equivocada. Mientras busquemos entenderla a la luz del beneficio que nos dan los demás no tendrá sentido para nosotros lo que él está diciendo. Mas Pablo no pensaba que estos hermanos problemáticos son los más necesarios por lo que nos dan a nosotros. Son necesarios por lo que nosotros nos vemos obligados a darles a ellos. Considere cómo continúa el pasaje: “y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad” 
1Corintios 12.23–24Observe con cuidado la descripción de acciones tales como “vestir” y “tratar”. Quienes las debemos llevar a cabo somos nosotros y lo hacemos, precisamente, con estos miembros que parecen más débiles.

Esto no es porque alguno de nosotros lo haya planificado de esta manera, sino que es parte del designio soberano de nuestro Creador. ”Pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros” 
1Corintios 12.24–25 El Señor, guiado por su maravillosa sabiduría, sabe que la única manera de enseñar verdadero amor y genuina compasión es colocando en medio de nosotros a una persona que necesita ese amor. Así como extremamos el cuidado hacia una parte del cuerpo físico que es delicada o ha sido lastimada, también Dios desea que cultivemos actitudes de verdadera ternura hacia aquellos que parecen poseer menos madurez espiritual. Ellos nos hacen falta a nosotros, ya que por medio de ellos aprendemos a cultivar la paciencia y la bondad.

Como líder usted puede dar ejemplo de esto a su congregación dando prioridad a los que parecen ser menos dignos. No se junte siempre con aquellas personas que lo estimulan, o que le caen bien. Procure dedicar tiempo y esfuerzo a los que menos parecen merecerlo. Cuando viva con esta perspectiva estará ilustrando el amor que Dios nos tiene, pues él se nos acercó a pesar de nuestra profunda indignidad.

La división es el resultado de preferir a unos por encima de otros. La presencia de los débiles entre nosotros nos obliga a dar consideración a todos, y no a unos pocos.

martes, 3 de noviembre de 2009

ARREPENTIMIENTO DE CORAZÓN

Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. Joel 2.12–13
Siempre corremos el peligro de que se apodere de nuestras vidas la religiosidad que tanto atrae a los seres humanos. Ella nos ofrece una conciencia tranquila a cambio de algunas prácticas que, «en teoría», satisfacen las demandas del Señor. La Palabra, no obstante, señala que fuimos llamados a una relación de intimidad con Dios. No podemos cultivar con nadie una relación significativa si la limitamos a algunos pocos ejercicios rutinarios. Las relaciones más profundas son el fruto del esfuerzo y la dedicación de un compromiso cultivado en el corazón.

Es a este nivel de compromiso que apunta el profeta Joel cuando comunica a Israel un mensaje de parte de Dios: “Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos”. El único arrepentimiento que realmente vale, en lo que respecta a la vida espiritual, es aquel que transforma la dureza de nuestros corazones y produce en nosotros un verdadero quebranto por el pecado. Es el que va acompañado, como señala el texto de hoy, por ayuno, llanto y lamento. Es decir, es la manifestación de una verdadera congoja interior.

Quien posee una mínima comprensión de los procesos espirituales en la vida del hombre sabe bien que esta clase de arrepentimiento no lo puede producir ninguna persona. Más bien es el resultado de una acción soberana de Dios. Así le ocurrió a Isaías cuando vio al Señor sentado en su santo templo   
Isaías 6.1–13, o a Pedro, cuando se postró a los pies de Jesús, proclamando su condición indigna delante del Hijo de Dios  Lucas 5.8  Solamente el Señor puede generar un genuino arrepentimiento espiritual  2Timoteo 2.25

Debemos preguntarnos ¿cuál es nuestra responsabilidad en el proceso, si nosotros no podemos producir ese quebranto interior que Dios busca?

En primer lugar
, debemos rechazar toda perspectiva trivial del arrepentimiento. A veces, en nuestras oraciones, hacemos algunas declaraciones tales como: “Señor, te pido perdón por cualquier pecado que pueda haber cometido contra tu persona”. Tales expresiones son muy generales como para tener algún valor. El pecado es un asunto demasiado serio como para encerrarlo en una sola frase.

En segundo lugar
, si sabemos que el arrepentimiento es el resultado de una acción del Espíritu de Dios, nos compete crear los espacios y momentos durante el día para que se pueda producir la revelación que conduce al arrepentimiento. Es decir, tenemos que permitir que el Espíritu examine nuestros corazones y traiga a la luz aquellos asuntos que ofenden al Señor. Solamente con pedir discernimiento podremos comprobar cuánto anhela limpiarnos el Señor, pues no tardará en responder a nuestro pedido.

En tercer lugar
, debemos saber que el verdadero arrepentimiento va a acompañado de señales externas que no pueden ser fabricadas: el quebranto, el lamento y las lágrimas. Tales señales pueden ayudarnos a diferenciar un arrepentimiento superficial de aquel que viene de lo más profundo de nuestro corazón. Procuremos, pues, la cercanía con Su persona que produce en nosotros un corazón sensible y humilde.

El arrepentimiento implica mucho más que pedirle perdón a Dios”

jueves, 15 de octubre de 2009

DE TAL PADRE, TAL HIJO

El que me ha visto a mí, ha visto al Padre  Juan 14.8,9  

Chico, contesta esta pregunta: ¿Cómo te sentirías si alguien te dijera: “Eres igualito a tu papá”? Todo depende de cómo es tu papá, ¿no es cierto? Si tu papá tiene el físico de un galán de cine y el cerebro de un científico, quizá quieras parecerte a él. Pero si a tu papá le crecen vellos en las orejas —como a la mayoría de los papás— ¡hay por lo menos una manera en que no quieras parecerte a él!  

¿Hasta qué punto te pareces a tu papá? Coloca una marca, al lado de las frases que describen cómo tú y tu papá se parecen. (Si quieres, puedes compararte con otro: mamá, un hermano mayor u otro familiar).

¿Tienes los mismos ojos y color de cabellos?

¿Tienes la misma forma de cuerpo y/o cara cómica?

¿Tienes los mismos talentos musicales o artísticos, o la falta de ellos?

¿Tienes el mismo anhelo por saber más acerca de Jesús?

¿Tienes el mismo gusto en programas de TV películas y música?

¿Tienes los mismos gustos y antipatías en cuanto a comidas?

¿Tienes el mismo sentido del humor?

Te cuento algo realmente fantástico para que lo pienses: Cuanto más te pareces a tu papá, mejor sabrán tus conocidos cómo es él, aunque nunca lo hayan visto.  

Si le preguntaras a Jesús si se parece mucho a su Padre, él respondería: “¡Absolutamente sí!”. Jesús no sólo es tu camino para llegar al Padre, es también tu camino para conocer cómo es Dios el Padre. No puedes ver a Dios, pero en la Biblia puedes ver a Cristo, su Hijo. Jesús es “la imagen del Dios invisible”  Colosenses 1:15.  

Cuanto más sabemos acerca de lo que Jesús dijo e hizo mientras estuvo en la Tierra, más sabremos acerca de Dios. Cuando, por ejemplo, oímos de la bondad de Cristo, sabemos que Dios es cariñoso. Y cuando leemos las palabras veraces de Cristo, sabemos que Dios es veraz. Quizá nosotros no nos parezcamos ni hablemos exactamente como papá, pero Jesús nos muestra a Dios a la perfección. ¡Cuando llegamos a conocer al Hijo, llegamos a conocer al Padre!  

Qué cosas grandiosas ves en Jesús que te atraen a Dios?

domingo, 4 de octubre de 2009

NO SEAS INCRÉDULO SINO CREYENTE

Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.   Juan 20.24-29 

No hay muchos que tengan nada bueno que decir del discípulo Tomás.

Después de que Jesús resucitó y se apareció a sus discípulos a puertas cerradas, Tomás no se encontraba con ellos. Luego, cuando los discípulos le contaron que Jesús vivía, no les creyó. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.  Juan 20.25   Cuando Cristo apareció a Tomás, le aceptó el desafío. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.  Juan 20.27  

¿Qué opinas de Tomás? ¿Es un ejemplo para tu fe, o hubiera sido mejor no incluir este relato en la Biblia?  

Está bien, así que Tomás no era tan malo como Judas, el que traicionó a Jesús. Quizá ni haya sido tan malo como Pedro, quien negó tres veces al Señor. Pero de los doce discípulos más cercanos a Jesús durante sus tres años de enseñar y predicar, a Tomás por lo general se lo incluye entre los malos  

Muchos desprecian a Tomás porque dudó. Pero olvidan algo: Tampoco ninguno de los demás discípulos creyó hasta que cada uno había visto por sí mismo la evidencia de la resurrección. Todos los demás ya habían visto las manos y el costado de Jesús. Y lo que es más, Jesús no le dijo a Tomás: “Eres un discípulo malo por dudar de mí”. En cambio, le mostró la evidencia y entonces le dijo que no dudara más. Y, en último lugar, cuando Tomás vio la evidencia, dio una de las confesiones de fe más poderosas de la historia, llamando a Jesús: “¡Señor mío, y Dios mío!”  vv28  

Por alguna razón, nos parece que dudar es muy malo. “Los cristianos auténticos no dudan”, decimos. Eso es un mito.  

En realidad dudar es el punto de partida de la fe. En el griego, idioma original del Nuevo Testamento, el significado de “dudar” es “inquirir”. Se refiere a alguien que inquiere, pregunta o busca respuestas. Indudablemente hay dudas maliciosas que la gente usa para impedir que otros confíen en Jesús. Pero hay interrogantes sinceros acerca de la fe.  

Puedes aprender estas lecciones de alguien llamado Tomás que fue sincero con respecto a sus dudas: la duda es natural. Está bien ser honesto con tus dudas. Y si de veras buscas respuestas, tus dudas serán remplazadas por la fe cuando Jesús te muestre la verdad.  

Jesús no quiere que escondas de él tus dudas. Él te ama y comprende tus preguntas.  

¿Qué dudas te impiden seguir a Jesús completamente?