No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. 1Corintios 10:12, 13
Cheche es un boca sucia. Es fácil ver que heredó esa mala costumbre de su papá, quien se ganaría una medalla de oro por las malas palabras si éstas fueran un deporte en las Olimpíadas. Un amigo le dijo a Cheche que cuando se sintiera tentado a decir malas palabras, debía orar sobre el asunto.
Aconsejarme que ore acerca de no decir una mala palabra es como aconsejarme que no piense en un elefante violeta…se quejó Cheche… Pienso todavía más en ella. Orar acerca de la cosa mala que quiero hacer no me ayuda.
Cheche tiene razón. La presión de volver a una mala costumbre es fuerte. Seguro que sientes presiones a tu alrededor empujándote a hacer cualquier cosa excepto lo que Dios quiere.
1.- Memorizar versículos de la Biblia transforma tu mente. Cuando oras recurres al poder de Dios. Pero también necesitas algunas estrategias específicas para manejar las tentaciones. Prueba estos “caminos de salida” del pecado:
2.- Decídete con anterioridad a hacer lo bueno. No esperes hasta que aparezca la presión para decidirte entre lo bueno y lo malo. En el momento que eres tentado, hacer lo malo siempre parece lo mejor. (¡Eso es lo que lo convierte en una tentación!).
3.- Evita situaciones malas. Si estás manejando un auto, es peligroso virar hacia una salida en el último segundo. De la misma manera, es peligroso ponerte en una situación en que enseguida te puedes meter en líos. Si ves que viene la tentación, vete enseguida a un lugar donde estés a salvo.
4.- Escoge amigos que te lleven en una buena dirección. Anda con los que creen lo mismo que tú. Involúcrate en grupos que apoyan tus decisiones acertadas.
5.- Busca la sabiduría de terceros. La Biblia dice que puedes adquirir mucha sabiduría por las experiencias ajenas. Hablar con tus padres, pastores o líderes juveniles puede ayudarte a tomar buenas decisiones.
6.- Rompe tus relaciones dañinas. Si estás siendo presionado o cediendo a la presión de alguien, apartarte de esa relación o terminarla alivia la presión.
7.- A correr. Sé honesto en cuanto a tu debilidad. Si crees que no puedes manejar una situación, emprende una retirada rápida y estratégica.
8.- Ora. Ya que lo estás haciendo, no te olvides de orar. Pídele a Dios que te ayude, porque ninguna de estas otras estrategias dará resultado a menos que sepas que realmente necesitas el poder de Dios. Sea la oración tu primer paso para evitar las tentaciones, y úsala a cada paso del camino.
¿Qué presiones sientes en este momento para hacer algo malo? ¿De qué manera puedes usar estas estrategias para hacer lo bueno?
Dedica tiempo a hablar con Dios acerca de las presiones que sientes.

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