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sábado, 19 de septiembre de 2009

CUMPLE LA MISIÓN

Las tres preguntas más frecuentes que todo joven se hace a sí mismo son: ¿Qué estudiaré?, ¿con quién me casaré? ¿a qué me dedicaré cuando sea mayor?
Esto nos habla de un deseo profundo por conocer su futuro. Todo el mundo tiene miedo de errar y de fracasar, y el joven no es la excepción.
Tener claro un destino o una visión de lo que se quiere lograr y alcanzar produce alegría y entusiasmo por vivir. La falta de objetivos produce muerte, temor y ausencia de la realidad Isaías 5:3
Todos tenemos un DESTINO que cumplir en esta tierra de parte de Dios. Un destino es: “un cometido, una misión, una función, un encargo”. Tú y yo tenemos una misión de parte de Dios. No estamos aquí por casualidad.
Nuestro destino natural como personas es nacer, crecer, reproducirnos y morir. Ése es el ciclo de vida normal de todo ser humano. Pero también tenemos un ciclo divino, una misión de parte de Dios que efectuar para este tiempo.
Acciones y objetivos, así como metas importantes, ya están destinados y preparados de parte del Señor para ti y para mí   Efesios 2:10
Ahora nos toca a nosotros descubrirlas y caminar sobre ellas. David dijo: “El Señor cumplirá su propósito en mi”  Salmo 38:8
Él estaba determinado en cumplir con su destino divino y haría todo lo necesario para realizarlo.
Tres principios que nos ayudarán como jóvenes a conocer y desarrollar nuestro destino en esta tierra son:

1.      Tener intimidad con Dios:
No podemos conocer nuestro propósito sin primero pasar tiempo con Aquel que diseño nuestro destino.
La intimidad y la comunión con Jesús nos revelará la misión que Él tiene para nosotros. Cristo nos llamó a estar con Él Marcos 3:14
En la cercanía con Jesús conocieron el plan del maestro para ellos. En la intimidad se nos da a conocer la misión.

2.       Conocer nuestros dones y talentos:
Todos sin excepción alguna hemos sido bendecidos de parte de Dios con dones y talentos1Pedro 4:10
Don es la habilidad y la capacidad que tenemos para realizar las cosas. Si se nos facilita el pintar o el escribir, ése puede ser el don que Dios nos ha dado. Si se nos da bien el hacer negocios o relacionarnos bien con los demás, nuestro don puede ser el comercio, las ventas, o un oficio que tenga que ver con relaciones publicas. Si te gusta la música, el deporte o un ministerio en la iglesia, sea con niños, jóvenes, o enseñanza, ése puede ser tu don.

3.       Tener la actitud para desarrollarlos.
Seguramente, mientras David cuidaba las ovejas de su padre, también practicaba el tirar piedras con su onda. Hacía las dos cosas a la vez. Al ejercitar esa habilidad, descubrió que tenía más capacidades que sólo cuidar ovejas, así que practicaba constantemente. David se entrenaba en lo mismo una y otra vez.
La práctica hace al maestro. Ejercitar ese don le facilitó derrotar y vencer a Goliat, ¡Imagínate qué habría pasado si hubiera fallado en su tiro por la falta de práctica! A veces, por falta de destreza, los retos se hacen más difíciles de conseguir, y en ocasiones no se realizan.
En ocasiones, nos perdemos grandes oportunidades de éxito, por no estar preparados. No es porque no tengamos la capacidad, sino por que no tenemos la preparación.
El destino que Dios nos ha dado, va muy relacionado con nuestros dones.

Para conocer nuestro destino, necesitamos pasar tiempo a solas con Dios y necesitamos tener la actitud y el carácter para desarrollarlos. Si tu objetivo es ser médico, estudia medicina, si tu deseo es ser diseñador o comunicador, ve tras ello. Si tu meta es ser músico, maestra o deportista, entrénate, si es ser predicador, pastor, prepárate.
Lo más importante es estar en el plan de Dios. Eso es lo que realmente nos hará felices y nos hará tener éxito en la vida. ¡CUMPLE TU …

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