Cuando Dios nos mira allí,
En el lugar secreto de la oración clamando,
Entonces amaina la marea de la batalla,
La flama de la conquista arde,
Y el estandarte de la verdad ondea,
¡Los enemigos se escabullen y Satán se acobarda!
¡Entonces el lamento vacilante de temor
Se convierte en resonante aclamación!
Llévanos, Señor, oh, llévanos allí,
Donde aprendamos el poder de la oración

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