Tu trabajo, tu habilidad y tu talento fueron hechos para
la gloria de Dios.
Muchas personas tienen esta actitud: “No estoy preocupado
en cómo llegar al cielo, con tal que llegue ahí.”
Me temo que si Dios revelaría nuestros motivos la mayoría
correría y se ocultaría de la vergüenza.
Nuestra vieja naturaleza humana quiere la gloria por lo
que ha hecho.
- Diótrefes tenía este problema. 3 Juan 9 – “Al cual le
gusta tener el primer lugar entre ellos.”
- Diótrefes se exaltó a sí mismo.
- Muchos no vendrán a la iglesia o la dejarán a menos que reciban una posición o
se les permita cantar, tocar un instrumento, ser diácono o maestro de escuela
dominical.
Un ejemplo de aquellos que querían recibir la gloria son
los fariseos.
- Los fariseos oraban en voz alta.
- Ellos ayunaban tristemente, daban sus diezmos u ofrendas abiertamente.
- Jesús comentó
sobre su comportamiento, “de cierto os digo que ya tienen su recompensa.”
No tienes que probar tu espiritualidad.
De hecho Jesús
dijo que tu oración, ofrenda y tu ayuno se hagan en secreto y Dios te lo
recompensará en público.
¿Cuál es tu motivación en la obra?

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