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viernes, 17 de diciembre de 2010

Aprenda Del Perro, Pero No Tenga Una Vida De Perro

Alguna vez hemos tenido un perro en casa y quizás hemos ignorado lecciones silenciosas que esos animales nos dan, por ejemplo:

• Nunca pierda la oportunidad de salir de paseo.
• Experimente la sensación del aire fresco y del viento en su rostro por placer.
• Cuando alguien que ama se aproxima, corra a saludarlo.
• Practique la obediencia.
• Haga saber a los otros cuando están invadiendo su territorio.
• Siempre que pueda duerma una siesta y desperécese al levantarse.
• Corra, salte y juegue a diario.
• Coma con gusto y entusiasmo, pero pare cuando esté satisfecho.
• Sea leal siempre.
• Nunca pretenda ser algo que no es.
• Si lo que desea está enterrado, cave hasta encontrarlo.
• Cuando alguien estuviere pasando un mal día, quédese en silencio, siéntese próximo a él y, gentilmente, intente agradarlo.
• Cuando llame la atención, deje que alguien lo toque.
• Evite morder cuando apenas un gruñido podría resolverlo.
• En días templados, recuéstese de espaldas sobre la hierba.
• En días calurosos, beba mucha agua y descanse bajo un árbol frondoso.
• Cuando esté feliz, salte y sacuda todo el cuerpo sin inhibiciones.
• No importa cuántas veces lo censuren, no se martirice con culpas que no tenga y no se ponga mal, corra inmediatamente de vuelta a sus amigos.
• Alégrese con el simple placer de una caminata.
• Aprenda del perro, pero no tenga una vida de perro. Viva como un hijo de Dios. Dios es tu Padre y tienes que vivir como Hijo del Padre Celestial.

Efesios 4:1  Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.

viernes, 22 de octubre de 2010

EL ALMA DE UN NIÑO

El alma de un niño es la flor más linda
De las que crecen en el huerto de Dios.
Ésta sube desde la debilidad al conocimiento y poder;
Al cielo, desde el barro y el terrón.

En la hermosura y dulzura, crece cuidada;
Pero si es desatendida queda desaliñada y silvestre.
Si es una planta tierna y maravillosamente rara,
La dulce y atenta alma de un niño

¡Cuídala con ternura, oh jardinero, y dale su porción!
¡Provéele humedad, calor y luz!
Que no falte en ella un buen cuidado,
Para que sea protegida del frío y la enfermedad.

Porque vendrá el día cuando empiece a florecer
El deseo hacia el camino del mundo.
Por eso, ganémosla para Cristo, mientras haya lugar,
En la sensible alma de ese niño.

Autor.  Desconocido

martes, 19 de octubre de 2010

"TU MAS PEQUEÑO DESEO PARA MI ES UNA ORDEN"

“David deseó entonces, y dijo: ¡Quién me diera de beber de las aguas del pozo de Belén, que está a la puerta!”  1Crónicas 11:17 
Belén era la ciudad natal de David. Conocía bien todas sus calles y callejones, el mercado y la comunidad. Pero ahora los filisteos tenían una guarnición en Belén y David estaba escondido en la cueva de Adulam. Cuando tres de sus hombres oyeron que David suspiraba por un trago de agua del pozo de Belén, se abrieron paso en las líneas enemigas y le trajeron el agua. Estaba tan conmovido por su acto valiente de amor y devoción que no pudo beber el agua, sino que la derramó como una libación para el Señor.
Podemos pensar que David en este texto es como una descripción del Señor Jesús. Así como Belén era la ciudad de David, del mismo modo: “de Jehová es la tierra y su plenitud”.
David debía estar sentado en el trono pero estaba en una cueva. De manera similar, nuestro Señor debiera ser entronizado por el mundo y en lugar de eso es rechazado y se le desconoce.
Podemos comparar el deseo de David por agua con la sed del Salvador por las almas de los hombres del mundo. Anhela refrescarse viendo a sus criaturas salvas del pecado, de sí mismas y del mundo.
Los tres valientes de David describen a aquellos intrépidos soldados de Cristo que dejan a un lado las consideraciones de bienestar, conveniencia y seguridad personal, para cumplir el deseo de su Comandante en jefe. Llevan las buenas nuevas a todo el mundo, para luego ofrecer sus convertidos al Señor como un sacrificio de amor y devoción.
La reacción emotiva de David sugiere la respuesta del Salvador cuando ve a Sus ovejas reuniéndose alrededor de él de toda tribu y nación. Ve el fruto de la aflicción de Su alma y queda satisfecho  Isaías 53:11
En el caso de David, no tuvo que ordenar, persuadir o engatusar a sus hombres. Basta que se le escapara un pequeño suspiro de deseo; lo recibieron como una orden de su comandante. 
¿Qué haremos, cuando sabemos cuál es el deseo del corazón de Cristo por aquellos que compró con Su sangre preciosa?
¿Necesitamos presiones o súplicas misioneras y “llamadas de altar”? ¿No es suficiente oírle decir: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”
¿Se dirá de nosotros que no estamos dispuestos a hacer por nuestro Comandante lo que los hombres de David hicieron por el suyo?
Le diremos: “Tu más pequeño deseo es para mí una orden”.

sábado, 2 de octubre de 2010

APARTA MIS OJOS

“Aparta mis ojos, que no vean la vanidad”  Salmos 119:37

Las palabras de esta breve oración son especialmente apropiadas cuando se aplican a la televisión. La mayoría de los programas de televisión son vanidad. Describen un mundo que no existe y una vida que está muy lejos de la realidad.

La televisión es un ladrón de tiempo precioso. Los que la ven derrochan horas que nunca podrán recuperar. De manera general, la televisión ha causado una disminución en la lectura de la Biblia, apagando así la voz de Dios y enfriando la temperatura espiritual de los televidentes sin que éstos se den cuenta.

Son bien conocidos los efectos dañinos de la televisión en los niños. Sus conceptos morales se corrompen porque ensalza la violencia, se deforma el sexo y se publica la pornografía. La educación de los niños padece, ya que no queda tiempo libre ni ganas para leer o escribir. Sus valores se determinan por lo que ven en la pantalla y todo su pensamiento se moldea con propaganda anticristiana.

El humor que se transmite es obsceno y buena parte de los guiones está llena de insinuaciones repugnantes.

La publicidad no solamente es estúpida sino moralmente destructiva también. Al parecer, no se puede vender nada sin un desfile de rameras de Hollywood exponiendo vastas porciones de su anatomía, usando el movimiento del cuerpo para incitar sexualmente.

En muchas familias la televisión ha causado un colapso de comunicación. Los miembros están hechizados por los programas hasta el punto que han perdido la habilidad de mantener conversaciones constructivas el uno con el otro.

En el área de la música, las letras de las canciones son con frecuencia altamente censurables. Glorifican la lujuria y tratan al adulterio y la homosexualidad como estilos de vida legítimos y hacen de los hombres violentos sus héroes.

Tratando de refutar lo que decimos algunos afirman que hay en la televisión programas cristianos saludables. 

La respuesta es que éstos son tan sólo la cubierta de caramelo de una píldora venenosa. El hecho simple es que el efecto total de la televisión destruye la vitalidad espiritual.

Un cristiano había encargado una televisión para que se la llevaran a su casa. Cuando la camioneta se detuvo frente a su casa, vio el anuncio publicitario en un costado del vehículo: “La televisión trae al mundo a su casa”. 

Con eso ya no fue necesario nada más. Desde la puerta de su casa mandó devolver el aparato a la tienda, diciendo: “no quiero al mundo en mi casa”.


Nadie que está pegado a la televisión hará jamás historia para Dios. Ésta es una de las causas principales de la decadencia espiritual de nuestros días.

lunes, 20 de septiembre de 2010

LA GUERRA ESPIRITUAL

Es la lucha espiritual que el cristiano y la iglesia llevan a cabo junto con las huestes angelicales en contra de las potestades espirituales de maldad  Efesios. 6.12
La Biblia frecuentemente describe la vida cristiana como una guerra espiritual.
La participación en la guerra espiritual no es opcional para el cristiano.
El cristiano no puede ser neutral frente al enemigo.
Creemos que estamos empeñados en una constante batalla espiritual contra los principados y potestades del mal, que tratan de destruir la iglesia y frustrar su tarea de evangelizar.
El cristiano conoce sobre la necesidad de tomar toda la armadura de Dios y pelear esta batalla con las armas espirituales, ya que percibimos la actividad de nuestro enemigo, no sólo en las falsas ideologías fuera de la iglesia, sino también dentro de ella, en los evangelios falsos que tergiversan las Escrituras y colocan al hombre en el lugar de Dios.
El Reino está en conflicto constante con el poder de las tinieblas; la lucha ocurre en las regiones celestiales y se expresa en todo lo creado a nivel personal, colectivo y estructural.
Sin embargo, vivimos sostenidos por la confianza de que la victoria ya ha sido conquistada y que el Reino de Dios se manifestará plenamente al final de los tiempos.

Estrategias:…

LA MARCA DE LA BESTIA

 “Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre” Apocalipsis 13.16-17
¡La marca de la bestia! Durante el periodo de la Tribulación surgirá un gobernante poderoso y perverso, ordenando que todos reciban una marca en la frente o en la mano derecha. Aquellos que se nieguen sufrirán la ira de la bestia. Los que se sometan sufrirán la ira de Dios. Aquellos que se opongan reinarán con Cristo en Su gloria milenial.
Los que se sometan serán atormentados con fuego y azufre en la presencia de los santos ángeles y en la presencia del Cordero.
Cuando leemos esto, podemos sentirnos muy al margen, sabiendo que pertenece al futuro y creyendo que la iglesia mientras tanto será arrebatada al cielo. Sin embargo, hay un sentido en el que la marca de la bestia está ahora con nosotros. Hay veces en la vida en las que somos forzados a escoger entre la lealtad a Dios o inclinarnos a un sistema que se opone a Dios.
Hay ocasiones cuando, para conseguir un empleo, por ejemplo, se nos pide aceptar condiciones que son claramente contrarias a los preceptos divinos. Es fácil justificarnos entonces: Si no trabajamos, no podemos comprar alimentos, y si no comemos no podemos sobrevivir, y tenemos que vivir ¿no es así? Bajo esta falsa excusa aceptamos las demandas y, de hecho, nos ponemos la marca de la bestia.
Todo lo que amenaza nuestras provisiones de comida o la continuación de nuestra existencia nos llena de pánico y somos tentados a sacrificar casi cualquier cosa para alejar esa amenaza. Los mismos argumentos que los hombres emplearán justificándose para adorar la imagen de la bestia en el periodo de la Tribulación, son los que se nos presentan hoy cuando tenemos que escoger entre la verdad de Dios y nuestras propias vidas.
La idea de que debemos vivir es falsa. Lo que debemos hacer es obedecer a Dios y no amar nuestra vida, sino menospreciarla hasta la muerte.

¿Estas marcado?

miércoles, 8 de septiembre de 2010

CUMPLE

 “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes”   Eclesiastés 5:5
Todos nosotros hemos oído del hombre que cuando se encuentra en un aprieto hace una promesa a Dios.
Promete que si Dios lo libra, confiará en él, lo amará y lo servirá para siempre. Pero cuando escapa de la crisis, olvida la promesa y sigue viviendo igual que antes.
¿Qué lugar ocupan las promesas en la vida de un cristiano y qué principios se dan en la Palabra sobre el tema?
En primer lugar, no es necesario hacer promesas. No se nos manda hacerlas, pero generalmente se hacen de manera voluntaria en señal de gratitud por Sus favores.
La Biblia nos instruye al respecto en Deuteronomio 23:22  “Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado”.
Segundo, debemos ser cuidadosos de no hacer promesas precipitadas, esto es, promesas que no seremos capaces de cumplir o de las que más tarde podríamos lamentarnos.
Salomón nos advierte: “No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto sean pocas tus palabras”  Eclesiastés 5:2
Pero si hacemos una promesa, debemos ser cuidadosos en cumplirla.
“Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca” Números 30:2  
“Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti” Deuteronomio 23:21
Es mejor no prometer que prometer y no cumplir. “Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas”  Eclesiastés 5:5
Puede haber casos excepcionales donde sería mejor no cumplir una promesa que continuar en ella.
Antes de su conversión un hombre puede haber hecho votos en una falsa religión o en una hermandad secreta. Si cumplir aquellos votos fuera contrario a la Palabra de Dios, entonces debe obedecer a las Escrituras aún a costa de romper los votos.
Si estos votos consistieron simplemente en no divulgar ciertos secretos, entonces debería permanecer en silencio tocante a ellos por el resto de su vida, aún después de haberse separado de la orden.
Quizás las promesas que se rompen más hoy en día son los votos matrimoniales.
Las solemnes promesas hechas en la presencia de Dios se tienen en poco. Pero el mandato de Dios sigue vigente:
“Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová”  Deuteronomio 23:21

lunes, 6 de septiembre de 2010

NO OS UNÁIS EN YUGO DESIGUAL

“Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.  2Corintios 6:17-18   
¿Qué debe hacer un cristiano cuando se encuentra en una iglesia que se ha tornado cada vez más liberal y modernista?
Esa iglesia fue fundada por hombres que creían que la Biblia es inerrante, y en todas las demás doctrinas fundamentales de la fe.
Tenía una gloriosa historia de fervor evangélico y de esfuerzo misionero.
Muchos de sus ancianos eran eruditos bien conocidos y fieles predicadores de la Palabra.
Pero los seminarios e institutos bíblicos los han sustituido por una nueva especie y ahora los pastores que salen de ellos predican un evangelio social.
Todavía emplean fraseología bíblica, pero dan a entender algo completamente diferente con ella.
Socaban las doctrinas más importantes de la Biblia, ofrecen explicaciones naturales para los milagros y hacen mofa de la moralidad bíblica.
Salen al frente defendiendo la política radical y las causas subversivas.
Hablan despectivamente de los fundamentalistas.

¿Qué debe hacer un cristiano?
Quizás su familia ha estado relacionada con esa iglesia durante generaciones. él mismo ha contribuido generosamente a través de los años.
Sus amigos más íntimos están allí.
Se pregunta qué les sucederá a los jóvenes de su iglesia, si él se va.
¿No debe permanecer en la iglesia y ser una voz de Dios mientras esto sea posible?
Sus argumentos le parecen plausibles. Sin embargo, su alma justa se aflige al ver que la gente acude a las reuniones de la iglesia en busca de pan semana tras semana, y no consigue sino piedras. Aprecia todo lo que le liga aún allí y se apena al oír que a su Salvador lo condenan con confusas alabanzas.
No hay duda acerca de lo que debe hacer.
Debe dejar esa iglesia.
Es el claro mandamiento de la Palabra de Dios.
Si se deshace de ese yugo desigual, Dios se encargará de todas las consecuencias. Dios asumirá la responsabilidad por aquellos jóvenes y proveerá nuevas amistades.
De hecho, Dios mismo promete serle un Padre con una intimidad que es conocida solamente por aquellos que son obedientes indiscutiblemente.

“La bienaventuranza de la verdadera separación es nada menos que la gloriosa compañía del gran Dios”.

viernes, 3 de septiembre de 2010

LÍDER, SIERVOS

LÍDER

"EL ESTILO DE SU LIDERAZGO PUEDE SER EL FACTOR MAS IMPORTANTE EN EL DESARROLLO DE NUEVOS OBREROS EN SU MINISTERIO"

SIERVOS


"LA ESTATURA DEL SIERVO CRECE EN LA MEDIDA QUE ALCANZA A COMPRENDER EL CORAZÓN DEL PADRE"

jueves, 2 de septiembre de 2010

Señor, te seguiré adondequiera que vayas

“Señor, te seguiré adondequiera que vayas”  Lucas 9:57
 Algunas veces pienso que hablamos y cantamos con demasiada ligereza acerca del señorío de Cristo, del compromiso total y de la rendición absoluta. Repetimos como loros, frases cortas e ingeniosas como: “Si él no es el Señor absoluto, entonces no es Señor en absoluto”.
Cantamos: “Todo a Cristo yo me rindo, lo que tengo, lo que soy”. Actuamos como si el compromiso total implicara poco más que asistir a la iglesia cada domingo.
 No es que no seamos sinceros; sino que no nos damos cuenta de todo lo que implica. Si reconociéramos el señorío de Cristo, estaríamos dispuestos a seguirle en la pobreza, el rechazo, el sufrimiento y aun la muerte.
 “Algunos desmayan ante la vista de la sangre. Un día un joven entusiasta vino a Jesús con los propósitos más excelentes en su corazón. “Señor”, dijo, “Te seguiré adondequiera que vayas”.
 No podría haber nada más excelente. Pero Jesús no se emocionó. Sabía que aquel joven no entendía todo lo que implicaba su promesa. Así que le dijo que él mismo no era sino un hombre sin hogar y que como las zorras, tendría que dormir a la intemperie en la montaña. Le mostró la cruz con un poco de carmesí sobre ella y frente a esto, aquel que estaba tan ansioso cayó en una palidez mortal. Suspiraba por sus bienes; el precio era más alto de lo que estaba dispuesto a pagar.
 Esto ocurre con mucha frecuencia. Algunos de ustedes no están en la batalla, no porque el llamado de Cristo no sea atractivo, sino porque están temerosos de una pequeña sangría. Por lo tanto dicen gimoteando: ‘a no ser por estas infames pistolas, yo habría sido soldado’” (Chappell).
 Si Jesús no se emocionó cuando el joven de Lucas 9 se ofreció a ir con él todo el tiempo, estoy seguro de que sí se emocionó cuando Jim Elliot escribió en su diario: “Si salvara la sangre de mi vida, negándome a derramarla como un sacrificio, oponiéndome al ejemplo de mi Señor, entonces he de sentir el pedernal del rostro de Dios puesto contra mi objetivo. Padre, toma mi vida, ¡sí!, mi sangre, si así lo deseas, y consúmela con Tu fuego arrollador. No la salvaría, pues no me corresponde a mí salvar. Tómala, Señor, tómala toda. Derrama mi vida como una oblación por el mundo.
La sangre tan sólo tiene valor cuando fluye sobre Tus altares”.

HÁBITOS QUE DAÑAN EL CEREBRO

(Matan neuronas)

1.- No Desayunar.
La gente que no desayuna tiene bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto genera insuficiente suministro de nutrientes al cerebro causando su degeneración paulatina.

2.- Comer de más. 
Esto causa el endurecimiento de las arterias del cerebro, causando además baja capacidad mental.

3.- Fumar.
Causa la disminución del tamaño cerebral y promueve además Alzheimer.

4.- Consumir altas cantidades de azúcar.
El alto consumo de azúcar interrumpe la absorción de proteínas y nutrientes causando malnutrición y puede interferir en el desarrollo del cerebro.

5.- Contaminación del aire.
El cerebro es el más grande consumidor de oxígeno del cuerpo. Inhalar aire contaminado disminuye su oxigenación generando una disminución de la eficiencia cerebral.

6.- Dormir poco.
El dormir permite al cerebro descansar. La falta de sueño por períodos prolongados acelera la pérdida de células del cerebro.

7.- Dormir con la cabeza cubierta.
Dormir con la cabeza cubierta aumenta la concentración de dióxido de carbono y disminuye el oxígeno causando efectos adversos a nuestro cerebro.

8.- Hacer trabajar al cerebro cuando estamos enfermos.
Trabajar y estudiar cuando estás enfermo además de la dificultad del cerebro para responder en ese estado, lo daña.

9.- Falta de estimulación. 
Pensar es la mejor manera de estimular nuestro cerebro no hacerlo provoca que el cerebro disminuya su tamaño y por lo tanto su capacidad..

10.- Practica la conversación inteligente.
Conversaciones profundas o intelectuales promueven la eficiencia cerebral.

viernes, 2 de julio de 2010

AMOR DE OTRO MUNDO

 “El fruto del Espíritu es amor...” Gálatas 5:22
La frase: “el fruto del Espíritu” nos enseña que las virtudes que en seguida se enumeran solamente el Espíritu Santo las puede producir. Un inconverso es incapaz de manifestar cualquiera de estas gracias y hasta los creyentes verdaderos son incapaces de generarlas por su propia fuerza.
Cuando hablemos de estas gracias debemos recordar siempre que son de origen sobrenatural y que pertenecen a otro mundo.
El amor del que se habla aquí no es el eros de la pasión, o el filia de la amistad y del afecto, sino el amor ágape, que es la clase de amor que Dios nos ha mostrado y que desea que manifestemos a los demás. 
¡Permítanme ilustrarlo! El Dr. T. E. McCully fue el padre de Ed McCully, uno de los cinco jóvenes misioneros martirizados por los indios aucas en el Ecuador. Una noche, cuando el Dr. McCully y yo estábamos de rodillas en Oak Park, Illinois, vino a su pensamiento el Ecuador y el río Curaray que guardaba el secreto del paradero del cuerpo de Ed y oró así: “Señor, permíteme vivir para ver salvos a aquellos que mataron a nuestros hijos y poder abrazarles y decirles que les amo porque ellos aman a mi Cristo”. Al terminar y ponernos de pie, vi las lágrimas que rodaban por sus mejillas. (Willian MacDonald).
Dios contestó esa oración de amor. Más tarde, algunos de aquellos indígenas aucas recibieron a Jesucristo como su Señor y Salvador. El Dr. McCully fue al Ecuador, conoció a los hombres que asesinaron a su hijo, les abrazó y les dijo que les amaba porque ellos amaban a su Cristo.
Éste es el amor ágape. Lo reconocemos porque es imparcial y busca el bien supremo de los demás, atiende al sencillo y al importante, a los enemigos así como a los amigos. Es incondicional, nunca pide nada a cambio, es sacrificado, sin reparar nunca en el costo.
Éste amor ágape es desinteresado, se preocupa más de las necesidades de los demás que de las suyas propias. Es puro y está libre de todo rastro de impaciencia, envidia, orgullo, revancha o rencor. 
El amor es la virtud más grande de la vida cristiana. Sin ella nuestros esfuerzos más nobles son infructuosos.

miércoles, 30 de junio de 2010

"CUANDO DIOS NOS MIRA ALLÍ"

 Cuando Dios nos mira allí,
En el lugar secreto de la oración clamando,
Entonces amaina la marea de la batalla,
La flama de la conquista arde,
Y el estandarte de la verdad ondea,
¡Los enemigos se escabullen y Satán se acobarda!
¡Entonces el lamento vacilante de temor 
Se convierte en resonante aclamación!
Llévanos, Señor, oh, llévanos allí,
Donde aprendamos el poder de la oración

LOS 27 SOLDADOS

 “Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec”  Éxodo 17:11

Israel combatía contra las fuerzas de Amalec. En la cumbre de un collado Moisés observaba el campo de batalla. La posición de la mano de Moisés significaba la diferencia entre la victoria y la derrota. Cuando levantaba la mano, hacía retroceder a Amalec; cuando la bajaba, Israel retrocedía.

La mano levantada de Moisés describe al Señor Jesús como nuestro Intercesor, “por nosotros Sus manos levantó en compasión y amor”. Por Su poderosa intercesión somos salvos hasta lo sumo. Pero hasta aquí el tipo encuentra cumplimiento, porque Su mano nunca baja. No necesita de ayuda exterior porque nunca se fatiga. Vive siempre para interceder por nosotros.

Hay otra manera en la que podemos aplicar este incidente, esto es, a nosotros, como guerreros de oración. La mano levantada describe nuestra intercesión fiel a favor de aquellos creyentes que están entregados a la guerra espiritual en los campos de misión en el mundo. Cuando descuidamos el ministerio de la oración, el enemigo prevalece.
Un misionero y su grupo tuvieron que pasar una noche en una área infestada de bandoleros. Se encomendaron al cuidado del Señor, durmieron y a la mañana siguiente partieron.

Meses más tarde, cuando el jefe de los bandidos fue herido y llevado a un hospital de la misión, reconoció al misionero.

“Intentamos robarte esa noche en el campo abierto”, dijo, “pero tuvimos temor de tus veintisiete soldados”.
Más tarde, cuando el misionero relató todo esto en una carta a su iglesia, uno de los miembros dijo: “Tuvimos una reunión de oración esa misma noche y había veintisiete de nosotros”.

Podemos ver algo más en este incidente. El Señor juró que tendría guerra con Amalec de generación en generación.

Amalec es un tipo de la carne.

El cristiano debe librar una batalla incesante contra la carne, y la oración es una de sus armas principales.
Una vida constante de oración a menudo hace la diferencia entre la victoria y la derrota.

EL SEÑOR DE LA VIDA Y LA GLORIA

 “Del evangelio de la gloria de Cristo...” 2Corintios 4:4

Nunca debemos olvidar que el evangelio es las buenas nuevas de la gloria de Cristo; concierne a Aquél que fue crucificado y sepultado. Pero ya no está más en la Cruz como tampoco yace en la Tumba. Ha resucitado, ha ascendido al cielo, y ahora es el Hombre glorificado que está a la diestra de Dios.

No le mostramos como el humilde Carpintero de Nazaret, el Siervo sufriente o el Extraño de Galilea. Tampoco lo representamos como el afeminado hacedor de buenas obras del arte religioso moderno.
Predicamos al Señor de la vida y la gloria. Aquél a quien Dios exaltó hasta lo sumo y le dio un Nombre que es sobre todo nombre. A Su Nombre toda rodilla se doblará y toda lengua le confesará como Señor para gloria de Dios el Padre. él está coronado de gloria y honor, como Príncipe y Salvador.

Con mucha frecuencia lo deshonramos con el mensaje que predicamos. Exaltamos al hombre con sus talentos y creamos la impresión de que Dios es muy afortunado al tenerlo a Su servicio, y que le hace un gran favor al confiar en él. Ése no es el evangelio que los Apóstoles predicaron. Ellos dijeron, en efecto: “Vosotros sois los culpables asesinos del Señor Jesucristo. Vosotros lo apresasteis y con manos perversas lo clavasteis al madero. Pero Dios lo resucitó de los muertos y lo glorificó sentándolo a Su propia diestra en los cielos.

El Señor vive hoy, en un cuerpo glorificado de carne y hueso. Su mano atravesada por el clavo empuña el cetro del dominio universal y regresará una vez más para juzgar al mundo con justicia. Y mientras hay tiempo, es mejor que os ARREPINTÁIS y os volváis a él con FE. No hay otro camino de salvación. No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.

¡Oh, que tengamos una fresca visión del Hombre de Gloria! ¡Y una lengua que confiese las muchas glorias que coronan sus sienes! Ciertamente entonces, como en Pentecostés, los pecadores temblarán ante él y clamarán:


“¿Varones hermanos, qué haremos?”

domingo, 27 de junio de 2010

"El Que Creyere y Fuere Bautizado"

 “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado” Marcos 16.16

 Si este fuera el único versículo en las Escrituras que abordan el tema, podríamos concluir justificadamente que la salvación se consigue por la fe más el bautismo. Sin embargo, hay 150 versículos más en el Nuevo Testamento que condicionan la salvación a la fe sola.

Por lo cual concluimos que uno o dos versículos como el de este día, no pueden contradecir a los otros 150.
Aunque el bautismo no es esencial para la salvación, es indispensable como expresión de obediencia. La voluntad de Dios es que todos los que han confiado en Su Hijo como Señor y Salvador, se identifiquen públicamente con él en las aguas del bautismo de los creyentes.

El Nuevo Testamento no contempla tal anomalía como la de un creyente sin bautizar. Esto supone que cuando una persona es salva, se bautizará. En el libro de los Hechos, los discípulos practicaban lo que podríamos llamar el “bautismo instantáneo”. No esperaban tener un buen grupo, ni un servicio formal ni el confortable escenario de un local de iglesia, sino que, sobre la base de su profesión de fe, la persona era bautizada sin demora.

La secuencia entre creer y ser bautizado es tan estrecha que la Biblia habla de ambos simultáneamente: “El que crea y sea bautizado...” 

En nuestro afán por evitar la enseñanza no bíblica de la regeneración bautismal, permitimos con frecuencia que el péndulo vaya demasiado lejos en la dirección opuesta. La gente se queda con la idea equivocada de que en realidad no importa si se bautizan o no. Pero sí importa.

Oímos a veces a alguien que afirma con mucha verbosidad: “para ir al cielo no necesito estar bautizado”. Generalmente contesto: “Sí, es verdad, usted puede ir al cielo sin ser bautizado, pero se quedará sin bautismo por toda la eternidad”. No habrá oportunidad para el bautismo allá en el cielo.

Acudir al bautismo es uno de los actos en los que podemos obedecer al Señor ahora o nunca.


Todos los que han confiado en Jesucristo como Señor y Salvador no deben posponer el tiempo de su bautismo. De este modo se identifican con él en Su muerte y resurrección y se comprometen públicamente a caminar con él en novedad de vida.

sábado, 26 de junio de 2010

La Mujer “Pero se salvará engendrando hijos"

“Pero se salvará engendrando hijos...”1 Timoteo 2.15

 A juzgar por las limitaciones que Pablo impone al ministerio de la mujer en la iglesia, podría parecer que la ha reducido a un cero a la izquierda. Por ejemplo, no le permite enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio vv. 12

Algunos podrían concluir con esto llegar a la conclusión que la fe cristiana relega a la mujer a un lugar inferior.

Pero el vv15 aclara cualquier malentendido semejante. “Pero se salvará engendrando hijos...”. Claramente esto no se refiere a la salvación del alma, sino más bien a su posición como mujer, o su posición en la iglesia. A la mujer se le concede el enorme privilegio de educar a sus hijos e hijas para Dios.

William Ross Wallace decía: “La mano que mece la cuna es la mano que gobierna al mundo”. Detrás de cada gran líder hay una gran madre.

Es dudoso que Susana Wesley alguna vez ministrara desde un púlpito, pero su ministerio en el hogar ha tenido un alcance mundial a través de sus hijos Juan y Carlos. 

En el mundo está de moda que las mujeres abandonen el hogar para conseguir sus propias carreras y empleos en el mundo profesional o de los negocios. Educadas en el mundo, les parece que el trabajo del hogar es monótono y criar una familia es un quehacer innecesario.

En un almuerzo de mujeres cristianas, la conversación se encaminó al tema de las carreras. Cada una se extasiaba departiendo acerca de su posición y salario. ¡En aquel lugar dominaba un espíritu de rivalidad! Finalmente alguien se dirigió a una mujer que tenía tres vigorosos hijos y le preguntó: “¿Y cuál es tu carrera, Carlota?” Y ella contestó humildemente: “Crío hombres para Dios”.

La hija del Faraón le dijo a la madre de Moisés: “Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré” Éxodo 2.9
Quizás nos llevaremos una gran sorpresa cuando estemos ante el Tribunal de Cristo y nos enteremos de los altos salarios que el Señor paga a aquellas mujeres que se consagran para criar niños y niñas para él y para la eternidad.


Sí, “se salvará engendrando hijos...” El lugar de una mujer en la iglesia no es el del ministerio público, pero quizás el ministerio consagrado de criar hijos es de mucha mayor importancia a los ojos de Dios.

jueves, 24 de junio de 2010

LOS QUE DURMIERON EN ÉL

 “...los que durmieron en él”  1Tesalonicenses 4.14.

 ¿Cómo hemos de reaccionar cuando uno de nuestros seres queridos muere en el Señor?
Algunos cristianos se derrumban emocionalmente.
Otros, aunque afligidos, son capaces de sostenerse heroicamente.
Todo depende de cuán profundamente estemos arraigados en Dios y hasta qué punto nos hayamos apropiado de las grandes verdades de nuestra fe.

En primer lugar, debemos ver la muerte desde el punto de vista del Salvador.
·         Es una respuesta a lo que él oro en Juan 17.24 “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria...”
·         Cuando nuestros seres queridos van a estar con él, él ve el fruto de Su aflicción y queda satisfecho  Isaías 53.11
·         “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos” Salmo 116.15


En segundo lugar, debemos tomar en consideración qué significa la muerte para aquel que la experimenta.
·         Se le permite ver al Rey en Su hermosura.
·         Es librado para siempre del pecado, la enfermedad, el sufrimiento y las penas.
·         Es arrebatado de la aflicción  Isaías 57.1
“Nada se compara con la partida de un santo de Dios...llegar a la casa del Padre, dejar atrás aquellos viejos terrones de lodo, ser libertado de la esclavitud de lo material, recibido por la innumerable compañía de ángeles”.

Ryle escribió: “En el mismo momento en que los creyentes mueren, entran al paraíso.
·         Han peleado la batalla, su contienda ha terminado.
·         Por fin tocan el otro lado de ese valle tenebroso por el que un día hemos de caminar.
·         Desembarcan en la otra orilla de ese oscuro río por el que algún día tenemos que cruzar.
·         Han bebido esa última copa amarga que el pecado ha mezclado y preparado para el hombre.
·         Han llegado a aquel lugar donde la pena y el gemido ya no existen más.
¡Ciertamente no debemos desear que regresen otra vez!
Es por nosotros mismos y no por ellos que tenemos que llorar”.

La fe se apropia esta verdad y se fortalece como árbol plantado junto a corrientes de aguas.
Para nosotros, la muerte de un ser querido va acompañada de tristeza.
Pero no debemos entristecernos como los demás que no tienen esperanza  1Tesalonicenses 4.13Sabemos que nuestros seres queridos están con Cristo, lo que es muchísimo mejor.
Sabemos que la separación es tan sólo por un poco de tiempo.
Después nos reuniremos en las laderas de la tierra de Emanuel, y nos volveremos a ver en mejores circunstancias que en las que nos conocimos aquí abajo.

Esperamos con ansia la venida del Señor cuando los muertos en Cristo resucitarán primero, luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor  1Tesalonicenses 4.16-17

Esta esperanza hace la diferencia.


El consuelo de Dios no es demasiado pequeño Job 15.11 Nuestra tristeza está mezclada con gozo, y nuestro sentido de pérdida está más que compensado con la promesa de una bendición eterna.

sábado, 12 de junio de 2010

LA DISTRACCIÓN

  “Cuando llegó el momento de dedicar la muralla, buscaron a los levitas en todos los lugares donde vivían, y los llevaron a Jerusalén para celebrar la dedicación con cánticos de acción de gracias, al son de címbalos, arpas y liras.” Nehemías 12:27 

Después de tanto esperar, finalmente hoy comenzó el mundial. El bombardeo informático del tema fue tan grande que nos hacía esperar este momento como si fuera lo único importante que pasa en el mundo. Pantallas gigantes en lugares públicos, televisores en cada bar, convocatorias para los días de partido, cambios de agenda para no perderse el partido de Argentina. Llegó el esperado momento, y la pelota comenzó a rodar. Pero no cambió nada. El universo siguió su curso, y la vida no se modificó.

Solo fue una distracción. Es cierto que hasta que termine el mundial, es una buena excusa para tomarse un recreo y ver de parado algún partido o algún gol por internet. Lo cierto es que tanta euforia mundialista distrae. Se dejan temas para más tarde, se postergan asuntos simplemente ” porque estamos en el mundial”.
Algo similar estaba pasando en Jerusalén. Estaban por dedicar la muralla que Nehemías y su gente había levantado con tanto esfuerzo. Después de años de destrucción, finalmente la ciudad estaba comenzando a estar armada y viva. Era un momento de fiesta, pero había gente que estaba ocupada en otras cosas. El día de la inauguración oficial, cuando se estaba esperando la bendición de Dios, los levitas no estaban.

No dice que estaban haciendo, ni donde estaban. Pero siendo tan organizado, Nehemías seguramente había programado la dedicación con lujo de detalles, anunciado día y hora del evento con anticipación, enviado invitaciones especiales, preparado las participaciones, sin dejar nada librado al azar. Y cuando estaba por comenzar la fiesta, se dan cuenta de algo: faltaban los levitas.

Hubo que ir a buscarlos.

Que el mundial no te distraiga, que no estés tan ocupado en tus negocios, en tu estudio, en tu familia o en tu ocio que te olvides de la convocatoria que Dios te hace cada día. Dios no va a mandar un ángel para buscarte, pero está alerta y esperando que te decidas a ir a su presencia. Con la misma ansiedad que estás esperando el partido de la selección de tu país, Dios espera que anheles su presencia.

REFLEXIÓN — Busca a Dios, no te distraigas.
Un gran abrazo y bendiciones
RDP.

jueves, 10 de junio de 2010

LA FUENTE DEL AMOR

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y Envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”  1Juan 4:10
 El amor es esa cualidad de Dios que le hace prodigar ilimitadamente Su afecto a los demás. Este amor se manifiesta dando buenas dádivas y dones perfectos a los que ama.
He aquí algunos versículos de los miles que hablan de ese amor:
“Con amor eterno te he amado; por tanto te prolongué mi misericordia Jeremías 31:3
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” Romanos 5:8
 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó...”  Efesios 2:4 
Y, por supuesto, el más conocido de todos:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”  Juan 3:16
Cuando Juan dice que “Dios es amor”  1Juan 4:8
Es importante ver que él no está definiendo a Dios, sino insistiendo en que el amor es uno de los elementos claves de la naturaleza divina. No adoramos al amor, sino al Dios de amor.
Su amor no tuvo principio y tampoco tendrá fin.
Es ilimitado en sus dimensiones, absolutamente puro y sin mancha de egoísmo o cualquier otro pecado.
Es sacrificado y nunca repara en el coste.
Busca solamente el bienestar de los demás, y no espera nada a cambio.
Tiende su mano al agradable y al repugnante, al enemigo y al amigo.
Este amor no se da como premio a las virtudes de aquellos que lo reciben; viene solamente de la bondad del Dador.

Las implicaciones prácticas de esta sublime verdad son evidentes:
“Sed, pues, imitadores de Dios” dijo Pablo: “como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros”  Efesios 5:1-2a  
Nuestro amor debe ascender al Señor, fluir a nuestros hermanos, y extenderse al mundo perdido.

La contemplación de Su amor debe inspirar también a adorarlo profundamente.

¿Cómo puedes amarme como me amas Y ser el Dios que eres?

miércoles, 9 de junio de 2010

La Verdadera Grandeza

Un oficial del ejército estaba dirigiendo de lo alto, un trabajo muy importante, daba órdenes a gritos a sus soldados que tenía bajo su mando tratando de lograr que levantaran una pesada viga de madera.

Mientras los soldados luchaban en vano para colocar la vida en su lugar, un hombre que pasaba por allí se detuvo para preguntar al que estaba encargado por qué no ayudaba a los otros hombres. Con toda la pompa de un emperador, el soldado a cargo respondió: "Señor, ¡yo soy un cabo!".

¿De veras? - contestó el que pasaba. - No lo sabía.
Luego, quitándose el sombrero y haciendo una reverencia dijo: "Disculpe, cabo." entonces el extraño dio unos pasos y se unió a los soldados para ayudarlos a levantar la pesada viga.

Cuando el trabajo estuvo terminado se volvió y le dijo al cabo: "Señor, cuando tenga otro trabajo así y no tenga suficientes hombres, envíe a llamar a su Comandante en Jefe, y yo vendré a ayudarle por segunda vez."
El cabo se quedó estupefacto. La persona que le hablaba era el General Washington.

Dios mide la grandeza por el servicio. El Señor Jesús puso el ejemplo, porque aunque era Dios y digno de todo honor "no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos"  Mateo 20.28

Si queremos ser grandes a los ojos de Dios debemos servir.

LA VERDADERA GRANDEZA NO SE LOGRA DANDO ÓRDENES, SINO SIRVIENDO