Agradecemos a nuestros queridos hermanos que llegaron a ayudarnos, Hno. Cherre, Hno. Feliz, Hno. Segundo, Hno. Roberto Carlos, Hno. Joaquín, mi hijo Isaí.
Era imcreíble caminar por unos parantes metálicos, yo pensaba que no iba a soportar el peso de todos nosotros, PERO resistió.
Realmente fue nuestro Dios quien nos protegió grandemente y nos dio la fuerza que necesitamos para colocar 9 tijerales, que pesaba creo unos muchísimos kilos, cada una.
Después de ello vean los resultados de cómo quedaron algunos, rendidos.
La puesta de los tijerales nos tomó medio día, se pensaba que duraría todo el día para hacerlo pero tuvimos victoria.
Bendito sea Dios.
El clima que nos envió el Señor fue muy bueno.
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